Miércoles, Julio 30, 2014
   
Text Size
anunciatehc2013_01anunciatehc2013_02anunciatehc2013_03
  • John Deere
  • John Deere
  • John Deere
  • Syngenta
  • Summitagro
suscribetehc2013_01suscribetehc2013_02
header-julio2014 ed-anteriores v-digital

Manejo agronómico del cultivo en agricultura protegida

manejo001El manejo Agronómico del cultivo debe de ser preciso, adecuado y en el momento oportuno, para llegar a tener éxito en la comercialización.

 

 

Es por ello que es de suma importancia el tipo de manejo que se le va a dar al cultivo en agricultura protegida para obtener buenos rendimientos y excelente calidad de fruto. Para esto, es necesario realizar la marcación del terreno, trasplante acomodo de ganchos, tutorado (ganchos), podas, aporcado y rehundido, destallado o deschuponado, deshojado y aclareo de frutos y despunte de inflorescencia, entre otros muchos aspectos.

 

Establecimiento del cultivo

Una vez que el productor cuente con la plántula se procede a plantar en el lugar donde se desarrollará y completará su ciclo vegetativo, por lo que se deberá realizar un trazo de campo con la densidad de siembra con cama alta y que, al momento de la plantación, el suelo esté húmedo (León, 2006).

Marco de plantación. El marco de plantación se establece en función de porte de la planta, que a su vez dependerá de la variedad comercial elegida. Las dimensiones mas frecuentes utilizadas son las de 1.5 y 1.8 metros entre surcos y 0.40 y 0.45 m entre plantas (Rodríguez, et al., 2001).

Trasplante. Este se realiza cuando la planta ha alcanzado una altura promedio de 15 a 20 cm y un sistema de raíces bien formado, que le permitirá la absorción adecuada de agua y nutrimentos, de esta manera se reduce la posibilidad de algún estrés que pueda interferir en su crecimiento (León, 2006). La plántula debe ser sacada del capellón con cuidado para no ser dañadas las raíces, para posteriormente ser trasplantadas sobre el surco, (CAADES, 2007).

Acomodo de ganchos. Váladez (1996) indica que la sujeción suele realizarse con hilo de polipropileno (rafia), sujeto de un extremo a la zona basal de la planta (liado, anudado o sujeto mediante anillas) y de otro a un alambre situado por encima de la planta (1.8-2.4 m sobre el suelo). Conforme a la planta va creciendo se sujeta al hilo tutor mediante anillos, hasta que la planta alcanza el alambre. A partir de este momento existen tres opciones:

1.    Bajar la planta descolgando el hilo, lo cual conlleva un costo adicional en mano de obra. Este sistema está empezando a introducirse con la utilización de un mecanismo de sujetación denominado “holandes” o “de perchas”, que consiste en colocar las perchas con hilo enrollado alrededor de ellas para ir dejándolo caer conforme la planta va creciendo (sujetándola al hilo mediante clips). De esta forma la planta siempre se desarrolla hacia arriba, recibiendo el máximo de luminosidad, por lo que incide en una mejora de calidad del fruto y un incremento de producción.

2.    Dejar que la planta crezca cayendo por propia gravedad. Dejar que la planta vaya creciendo horizontalmente sobre los alambres del emparrillado.

3.    Uso de varas, las cuales se sitúan a todo lo largo de la línea de siembra con espaciamientos de 3.0 a 3.5 m, reforzando las cabeceras de las líneas con un amarre tipo trinquete, posteriormente tensar un hilo de rafia a la altura de la primer horqueta y sujetándola a las varas por medio de un hijo corto de rafia. Esta actividad provee  resistencia a la planta y evita el arrastre y la caída de la planta y, en consecuencia, la pérdida de frutos y disminución de rendimiento.

Tutorado. Es una practica imprescindible para mantener la planta erguida y evitar que las hojas y, sobre todo, los frutos toquen el suelo, mejorando así la aireación general de la planta y favoreciendo el aprovechamiento de la radiación y la realización de las labores culturales (destallado y recolección, entre otros), las cuales repercutirán en la producción final, calidad del fruto y control de las enfermedades. Existen dos tipos de tutorado: el sistema inglés o danés (tomate) y el holandés (pepino) (Jiménez, 2006).

El autor anterior señala que cuando se tutoran las plantas con perchas, las líneas deben ser “pareadas” para poder pasar las plantas de una línea a otra, formando una cadena sin fin y dejando pasillos amplios para la bajada de perchas (aproximadamente de 1.3 m) y una distancia entre líneas con juntas de unos 70 cm.

Podas. Existen diferentes tipos de podas, las cuales se describen a continuación (Valenzuela, et al., 2007).

De formación. Imprescindible para las variedades de crecimiento indeterminado. Se realiza a los 15 o 20 días del trasplante con la aparición de los primeros tallos laterales, que serán eliminados, al igual que las hojas más viejas. Así se mejora la aireación del cuello y facilita la realización del aporcado. Asimismo, se determinará el número de brazos (tallos) a dejar por planta.

A un tallo. Consiste en eliminar todos los tallos secundarios que se encuentren en las axilas de los tallos principales, dejando solamente hojas y racimos hasta llegar al alambre colocado paralelamente a la línea de plantación y a tres metros de altura.

Aporcado y rehundido. Se realiza después de la poda la formación, con el fin de favorecer la formación de un mayor número de raíces, y que consiste en cubrir la parte inferior de la planta con tierra. El rehundido es una variante del aporcado que se lleva a cabo doblando la planta, tras haber sido ligeramente rasgada, hasta que entre en contacto con la tierra, cubriéndola ligeramente con arena, dejando fuera la yema terminal y un par de hojas (Rodríguez, et al., 2001).

Desbrote o destallado. Consiste en la eliminación de brotes axilares para mejorar el desarrollo del tallo principal. Debe realizarse con la mayor frecuencia para evitar la perdida de biomasa fotosintéticamente activa y la realización de heridos. Los cortes deben ser limpios para evitar la posible entrada de enfermedades y es recomendable realizar un tratamiento fitosanitario con algún fungicida-bactericida cicatrizante, como pueden se los derivados de cobre. (León, 2006)

Deshojado. Es recomendable eliminar las hojas senescentes, con objeto de facilitar la aireación y mejorar el color de los frutos, así como las hojas enfermas, que deben retirarse inmediatamente, eliminando así la fuente de inoculo. Esto ayudará a tener tomates de buena calidad del cultivo, logrando que estos presenten uniformidad en su color, aunado a tener un mejor control sobre plagas y enfermedades (Rodríguez, et al,. 2001).

León, (2006), señala que es recomendable deshojar la planta escalonadamente y no en exceso, siendo las hojas viejas las primeras en eliminar, posteriormente el primer racimo, dejándolo descubierto si el fruto tiene el tamaño mayor que el de una nuez. Se procede a deshojar el segundo racimo, sólo si el séptimo y octavo ya tienen frutos bien definidos y cuajados, habrá veces que se recomiende deshojar el tercer racimo, pero solo si el mercado de exportación se encuentra en el mejor momento.

Aclareo de frutos. Conocida también como poda de calidad, ya que se realiza con el fin de homogeneizar y aumentar el tamaño de los frutos restantes, así como su calidad. De forma general, podemos distinguir dos tipos de aclareo: el aclareo sistemático, que es una remoción que tiene lugar sobre los racimos, dejando un número de frutos fijo, eliminando los frutos inmaduros mal posicionados. El otro es el selectivo, que tiene lugar sobre frutos que reúnen determinadas condiciones independientemente de su posición en el racimo; como pueden ser: frutos dañados por insectos, deformes y aquellos que tienen un reducido calibre o tamaño (Valadez, 1996).

Despunte de inflorescencias. Se realiza con el fin de que las planta no produzca muchos frutos, ya que si los produjera serian de pequeño tamaño y calibre, problema que se soluciona con el despunte de exceso de inflorescencias (Jimenez, 2006). HC

-Ada Ascencio Alvarez
Instituto Nacional de Investigaciones
Forestales, Agricolas y Pecuarias
(INIFAP)

  • image
  • image
  • image

Busqueda de articulos

Login Form