
lunes, 21 de septiembre de 2026


Una solución basada en limpieza, química oxidante formulada y tiempos de contacto ajustados al tipo de superficie
El reto no termina en elegir variedades resistentes. El virus del fruto rugoso marrón del tomate (ToBRFV) puede desplazarse por manos, ropa, herramientas, contenedores y estructuras. Por eso, la resistencia genética necesita complementarse con una barrera química capaz de reducir el inóculo antes de que vuelva a entrar en contacto con una planta susceptible.
¿Cómo diseñar un programa de desinfección para controlar el ToBRFV?
En bioseguridad, una “solución” no es simplemente un envase ni un ingrediente aislado. Es la combinación ordenada de limpieza, selección de la química, cobertura y tiempo de contacto. Frente a un tobamovirus estable y fácilmente transmisible, esta visión cambia la pregunta: en vez de buscar qué producto aplicar, se define qué superficie se tratará, cuánta suciedad puede interferir y cuánto tiempo debe permanecer húmeda.
Entre las alternativas disponibles destacan las formulaciones oxidantes basadas en peroximonosulfato de potasio (KMPS)
Sin embargo, compartir este ingrediente activo no garantiza un desempeño equivalente. La eficacia depende de la formulación completa: un sistema ácido que controle el pH, surfactantes que favorezcan la humectación, agentes quelantes que reduzcan la interferencia del agua dura y sales que contribuyan a generar especies biocidas complementarias. Esta arquitectura ayuda a que la oxidación llegue de forma uniforme a la superficie y se mantenga dentro del intervalo químico previsto.
¿Cómo se evaluó la desinfección de superficies contra ToBRFV?
La estrategia se evaluó en superficies representativas de la agricultura protegida: plástico liso y material metálico rugoso o poroso.
Después de contaminar cada zona de forma controlada con ToBRFV, se aplicó por aspersión una solución oxidante formulada (Virkon® H de LANXESS) a 5 y 10 g/L. Se trabajó con cuatro muestras por tratamiento y tiempos de contacto de 30 segundos, 60 segundos, 5, 10 y 30 minutos. El desafío incluyó agua a 10 °C, dureza de 400 ppm y hasta 5% de materia orgánica. La presencia o ausencia de material viral se determinó mediante RT-PCR, con controles positivos y negativos.
¿Cómo preparar una solución desinfectante a 5 g/L?
Para preparar una solución a 5 g/L, la cantidad de formulado depende del volumen final requerido:
Calcular: definir el volumen necesario y pesar 5 g por cada litro.
Agregar: llenar un recipiente limpio hasta la mitad con agua y añadir el polvo lentamente.
Mezclar: agitar hasta disolver por completo.
Completar: añadir el agua restante hasta alcanzar el volumen final. Preparar la solución en un área ventilada, utilizar el equipo de protección indicado en la etiqueta y no mezclar el formulado con otros químicos.
¿Cómo aplicar el desinfectante contra ToBRFV en superficies de invernadero?
La desinfección comienza antes de aplicar el producto: retirar residuos, realizar limpieza en seco, lavar con detergente y enjuagar. Cuando la superficie esté visualmente limpia, aplicar la solución por aspersión hasta lograr cobertura completa, evitando zonas secas.
El tiempo se cuenta desde que toda el área quedó humectada; si se seca antes, debe aplicarse de nuevo. Herramientas, cajas, áreas de tránsito y puntos de contacto requieren el mismo criterio para evitar la recontaminación cruzada.
Resultados de la desinfección de ToBRFV según el tipo de superficie: la porosidad define la velocidad
Los resultados muestran que la porosidad de la superficie influye en la velocidad del proceso de desinfección. A 5 g/L, el tiempo de contacto adquiere especial importancia.
Estos resultados indican que cinco minutos pueden ser suficientes en superficies lisas previamente limpias, mientras que las superficies rugosas requieren al menos diez minutos a 5 g/L.
La mayor concentración mostró una respuesta más rápida en material liso. Sin embargo, el hallazgo principal es que la eficacia depende de la combinación de dosis, cobertura y tiempo de contacto, y no de aumentar la concentración de forma indiscriminada.
La desinfección debe formar parte de un programa integral de bioseguridad
La desinfección no sustituye otras medidas de control del ToBRFV. Debe integrarse con la resistencia genética, el uso de semilla sana, la higiene del personal y la segregación de áreas.
Un programa integral de bioseguridad debe: identificar rutas de tránsito, separar herramientas por sector, renovar las soluciones cuando estén contaminadas y verificar que las superficies permanezcan húmedas durante el contacto.
Virkon® H de LANXESS puede integrarse como referencia de esta química oxidante formulada. Sin embargo, la decisión técnica debe sustentarse en la composición completa, la evidencia disponible sobre el producto terminado y las condiciones reales de uso.
Conclusión: controlar el ToBRFV exige una desinfección medible
La desinfección para el control del ToBRFV debe abordarse como un proceso medible. Limpiar las superficies, aplicar una formulación oxidante validada, asegurar una cobertura completa y respetar el tiempo de contacto según el tipo de superficie ofrece una ruta concreta para reducir el riesgo de transmisión mecánica dentro del invernadero.
Fuentes técnicas
“Estudio de evaluación del desinfectante Virkon® H para reducir el impacto del ToBRFV…”; “Evaluación de la eficacia del desinfectante Virkon® H en la inactivación de ToBRFV”; “Calidad de formulación, eficacia y seguridad”; folleto técnico Virkon® H.
La reducción logarítmica reportada fue estimada a partir de los límites de detección cualitativos de RT-PCR.
Tomate